Diego tiene el honor de recibir un par de alpargatas cosidas por la manual alpargatera más anciana del pueblo Ella cuenta que ha estado cosiendo alpargatas por más de 60 años y que, por desgracia, tuvo que detenerse a finales de los ochenta, porque su vista se deterioraba. La centenaria todavía controla la calidad de las alpargatas que sus hijas, nietas y bisnietas cosen y finalmente comenta su técnica aquí y allá para mantener la pureza del arte.